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EDUARDO CARRASCO: "NOS RETRACTAMOS DE TODO LO DICHO"
Director de Quilapayún anuncia el espectáculo de Homenaje a Víctor Jara que llevarán por varias ciudades de Chile y aprovecha de confirmar el giro en las necesidades expresivas del conjunto, que espera demostrar con una vertiente más popular para el disco Solistas, a editarse en septiembre.
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Apenas se instala en su escritorio en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Chile Eduardo Carrasco saca su IPod y comparte las maquetas de los temas que serán parte de Solistas, el segundo disco de estudio de Quilapayún desde su reagrupación de 2003. El director de la agrupación está abiertamente satisfecho tanto por los elementos modernos de la producción como por las notas nostálgicas, como el homenaje a Willy Oddó o la interpretación de Todo Cambia por los fundadores (él junto a su hermano Julio y Julio Numhauser , el autor del tema). También muestra el detalle de que se oiga la voz de Víctor Jara el final de Manifiesto, personaje que está nuevamente entre los tres barbudos, quienes han preparado un gran concierto de homenaje y que Carrasco explica de esta forma:
"Víctor para nosotros es una persona de la más alta significación, por la amistad que tuvimos con él pero también por la huella que dejó en el conjunto: musical y artística. Él nos señaló una ruta que hemos seguido prácticamente por toda nuestra carrera y además hemos seguido cada uno de los pasos para aclarar su muerte y por tiene una importancia enorme para nosotros que en este momento, feliz y vergonzosamente, se estén aclarando las cosas después de 35 años, que se sepa por fin cómo fue asesinado y que empiecen a estar los culpables en la mira de la justicia.
Por eso pensamos que este es un momento para recordar a Víctor, porque es un momento en que todo pareciera superado, en que toda esa época terrible de violencia, dictadura, censura, mordaza, de atentados contra los derechos humanos, que esa noche negra que se vivió, pareciera estar diluida y mucha gente vive ahora como si no hubiera pasado. Y cuando empieza a parecer que hemos superado esto es cuando más hay que recordarlo. Hemos tenido mucha experiencia con eso, por ejemplo con la Cantata Santa María, que la montamos y parecía que sería un recuerdo del pasado pero la historia es tan súbita y dramática que se convirtió en algo tan actual, porque los demonios nunca son suficientemente exorcizados. La labor de los artistas es justamente tratar de exorcizar esos demonios, recordarle a la gente lo que ha ocurrido para que nunca más ocurra.
Esto es particularmente importante en el caso de Víctor porque es una experiencia tremendamente dolorosa. Él fue uno de nosotros, lo conocimos íntimamente y sabemos que no era una persona que mereciera una muerte como esa. Leí que su cadáver tiene dos balas en la cabeza, ocho en el pecho, 16 en el vientre y 16 en las extremidades . O sea, 42 balas, imagínate lo atroz que puede ser esa violencia y lo cobarde que han sido los militares chilenos que no se han atrevido a dar la cara, que han escondido la mano y el Ejército nunca ha dicho "perdón", que fue un exceso y que no están de acuerdo con algo de esta naturaleza. Al contrario, han encubierto los hechos y a los criminales. Por eso creo que eso es lo que hay que denunciar y es el momento de hacerlo, así que tuvimos esa idea y vamos a hacer un concierto en el que recordaremos la mayoría, no todas porque era un trabajo imposible para nosotros en estos momentos, pero sí la mayoría de las canciones que hicimos con él en nuestro trabajo común pero también otras que montamos después. Cuando supimos su muerte montamos varias canciones y ha sido un leif motiv para nosotros su presencia en nuestros recitales. Nosotros desde su muerte hemos comenzado casi siempre las presentaciones con la Plegaria a un Labrador, es un deber para nosotros recordar a Víctor y después hacemos lo demás, siempre tenemos ese compromiso con él".
¿Qué temas interpretarán en el homenaje? Cantaremos desde la primera canción que aprendimos de él, La Canción del Minero, y Somos Pájaros Libres, temas que están en nuestro primer disco. También cantaremos cosas como La Canción del Soldado, que es una canción que nunca cantó, porque la hizo especialmente para nosotros y que se transformó en una extraña premonición de su propia muerte. Ahí hay un misterio extraño que quisiéramos recordar. Irán otras que montamos en el exilio como El Alma Llena de Banderas o Paloma Quiero Contarte y las cosas que cantamos siempre (Plegaria a un Labrador y Te Recuerdo Amanda ), además de otras que haremos por primera vez, como Manifiesto, que irá en nuestro próximo disco y otra que montamos especialmente para el concierto, que es Herminda de la Victoria.
Lo particular es que en casi todas de estas canciones tenemos alguna historia. Te Recuerdo Amanda, por ejemplo, la hizo cuando se fue a Londres (1968), quedamos sin su dirección artística y cuando llegó creo que fuimos los primeros que escuchamos ese tema, porque nos mostró lo que había hecho allá y cantó esa. Tenemos un vínculo afectivo con cada una de ellas. Por ejemplo también cantaremos El Aparecido, porque invitamos a los Inti Históricos y si ellos pueden venir, porque todavía no sabemos si estarán, vamos a cantarla juntos y esperamos que ellos interpreten otras de su repertorio que son de Víctor. Si no vienen la cantaremos igual porque también tenemos historias con ese tema. Nosotros trabajábamos con Víctor cuando la hizo, en su segundo LP solista, en el que cantamos y lo acompañamos a Víctor. Sabemos cuándo surgió, cuando el Che Guevara estaba escondido en Bolivia , huyendo de los soldados y llegaban noticias, que lo estaban cercando, que lo alcanzarían, etc. En esa situación hizo ese tema que retrata muy bien ese momento.
Víctor Jara con Eduardo Carrasco en una concentración en la Alameda de Santiago
Por otro lado el homenaje cuenta con los auspicios de la Fundación Víctor Jara, que participará en el concierto. Joan Jara hará la presentación, la Fundación nos asistirá en la parte escénica, que será algo muy bonito para nosotros. Y todo esto se grabará en buenas condiciones para hacer un DVD con el recital, del que hemos entregado los derechos a la Fundación. Será un aporte del Quilapayún para la Fundación Víctor Jara.
¿Cómo ha sido la relación del grupo con la Fundación? Lo pregunto porque siempre se ha visto a personas como Jorge Coulon y Horacio Durán participando en iniciativas o en el directorio y el Quilapayún casi no ha tenido presencia. Siempre hemos tenido relaciones cordiales con Joan, desde la época en que trabajamos con Víctor porque muchas cosas se hicieron en la casa. Las niñitas son como sobrinas, tenemos muchas historias juntos y cuando Víctor murió y Joan se instaló en Londres tuvimos vínculos directos e incluso veraneábamos juntos. Las invitábamos a Francia, nos instalábamos en un pueblito y pasábamos varias semanas. Las niñas son amigas de nuestros hijos y hay una cosa casi familiar. Siempre la relación ha sido cordial. Lo que pasa es que el Quilapayún no ha estado en Chile, ese es el tema. Pero ahora haremos esto y será una buena contribución y espero que el disco tenga éxito para que se cumpla el objetivo que es ayudar a la Fundación en sus finanzas.
¿De dónde nacen entonces las historias de que ustedes tuvieron diferencias con Víctor y hasta que lo presionaran para que se integrara al grupo? Eso no es cierto. El único problema que tenía Víctor era con el teatro. Ya tenía éxito como cantante con cosas como El Cigarrito y La Cocinerita y además poseía una vocación teatral que era mucho más poderosa, a juicio, que su deseo de cantar. Él estaba haciendo cosas muy relevantes y eso se ha olvidado, porque se le recuerda como el cantante asesinado pero no como el director, quizás, más promisorio de esa época, porque hizo obras de éxito y que fueron premiadas por la crítica. Viet Rock tuvo alto impacto y además trabajó con gente de muy alto nivel. Ya daba pruebas de un enorme talento y era su profesión, había estudiado eso y tenía muchos amigos en el ambiente pero por el éxito que tenía como cantante se le planteó ese problema, que para mí era falso porque no tenía para qué elegir. Se llegó a decir que él quería integrarse al Quilapayún, lo que era completamente falso y hasta ridículo, porque ya tenía su carrera hecha, lo que sí pasó es que nos parchó cuando hubo cambios de integrantes y en el primer LP hay temas en los que canta y toca, y en los recitales hacíamos partes por separados y terminábamos cantando juntos. Esa era la idea que operaba y nunca nos causó problemas.
Nosotros tuvimos algunos problemas cuando dejamos de trabajar con él por algo que nunca entendimos muy bien, que fue cuando él y Ángel Parra se opusieron a que presentáramos la Cantata Santa María en el Segundo Festival de la Nueva Canción Chilena. Ahí hubo un enredo, una reunión desagradable y tuvimos discusiones, pero son pequeñeces, cosas que con la distancia y después de todo lo que pasó no tienen importancia y que en mí no han dejado ninguna huella ni en ninguno de nosotros y creo que en Víctor tampoco las hubiera dejado. Pero no fueron disensiones políticas ni nada, siempre hubo un gran respeto artístico por lo que hacía, nunca dejamos de cantar sus canciones, no hay problemas en ese aspecto.
¿Qué ha significado para ustedes retomar este repertorio que tiene tantos años? Yo creo que hemos hecho un aprendizaje en el último tiempo y que se refiere a que la canción popular es esencialmente un tipo de arte expresivo, donde lo fundamental es hasta dónde tú eres capaz de llegar al corazón de las personas. Creo que eso ha sido por la vuelta a Chile, por la experiencia que hemos tenido de cómo ciertas canciones del pasado como el "Qué dirá el Santo Padre" o las de Víctor en realidad son las que más significación han tenido para la gente.
Ahí hay un dato, nos ha enseñado que lo que la gente espera no es tanto esta especie de angustia por la renovación, de hacer siempre revoluciones con respecto a lo anterior. En eso estuvimos cuando vivimos en Francia y se explica porque eso existe en ese medio, y cuando tu presentas un espectáculo y haces una gira ese número ya está descartado, nadie va a aceptar eso al año siguiente. La oferta de artistas y espectáculos es tan grande que no puedes llegar con algo que ya se ha hecho. Los artistas tienen que desaparecer un poco incluso para salir con algo nuevo, alguien que hace siempre lo mismo se muere a los dos o tres años. Nosotros teníamos esa urgencia y pensamos que acá ocurriría lo mismo, pero no pasa lo mismo.
Las canciones acá son las del pueblo chileno, las que hemos hecho se han transformado en una historia, pertenecen a un acervo cultural y no quedan descartadas, salvo algunas que son muy contingentes y pertenecen a momentos específicos, pero incluso algunas de esas como La Batea o el Tío Caimán la gente nunca quiere dejar de escucharlas. Son de una época y siguen teniendo un sentido, incluso la gente joven quiere oírlas.
De ahí llegamos a la conclusión de que buscar es un canto expresivo. Antes le sacábamos el cuerpo a estas canciones porque estaban pasadas, pero si lo estaban era sólo para nosotros, no para la gente y no me cabe duda que habrá gente que querrá oír de nuevo Somos Pájaros Libres, La Canción del Minero y en eso estamos. Ha sido tan importante todo esto que en el disco nuevo hemos tratado de acercarnos a este tipo de expresión, hemos dejado de lado esa cosa de conservatorio en que nos habíamos metido, cosa que no está mal pero que nos aleja un poco de la gente. Esperamos que con estas cosas más populares podamos volver a establecer un contacto más profundo con el público y queremos responder a esa necesidad que es la propia. Si vamos a rendir un homenaje a Víctor cantemos sus canciones, eso es lo fundamental, además de que son canciones que es bonito volver a escuchar, ahora que hemos estado ensayando cosas como "Con el alma llena de banderas" nos recordamos que es una canción bellísima y que no se ha oído en Chile porque la montamos en el exilio. Son cosas que quedaron en el camino pero las vamos a juntar y esperamos que las gente las recoja con alegría, con emoción.
¿Y este descubrimiento no afecta de algún modo sus "necesidades expresivas" como artistas? Los artistas nacen de un diálogo con la gente. Somos artistas populares, que estamos cerca de la gente y lo que nos marca es la situación concreta en que estamos con la gente. Cuando estábamos en Francia y teníamos que hacer cosas para un público que no necesariamente hablara castellano había que demostrar pericia, rítmica, una cosa que les llamara la atención porque nuestro público no era chileno. Chilenos en Francia había como cinco mil, no daba para que un conjunto viviera 15 años (se sonríe). Había que hacer otra cosa y eso se explicaba por la situación, por la evolución nuestra. Ésta es la necesidad que tenemos en este momento, mañana podemos volver a tener ganas de hacer otra cosa, no sé. Como dice Nicanor Parra, "me retracto de todo lo dicho", (risas), nosotros nos retractamos de todo lo que hemos dicho. No tenemos por qué seguir como borrego una cuestión porque la dijimos hace diez años. Lo que sí tengo como urgencia es la honestidad con la exigencia actual, que es este homenaje a Víctor y la gente creo que quiere escucharlo. Si cantamos otra vez La Canción del Minero va a ser una cosa muy emocionante y para nosotros lo ha sido cuando lo ensayamos, así que esa es una señal que para la gente también será emocionante.
Esto que comentas me recuerda una de las frases finales del libro "Quilapayún, la revolución y las estrellas" que decía que cuando se detuvieran sobre una rama a ver el camino recorrido se darían la mano y se irían para la casa. Justamente lo que están haciendo ahora... Es eso, exactamente, pararse en la rama, entender nuestra propia historia. Porque te das cuenta, todas esas canciones son nuestras y lo que hemos hecho nos ha permitido tener un lugar en la canción chilena. Piensa en la Cantata, que nunca se ha terminado porque tiene un valor permanente. A nosotros no nos importa que nos digan que no hemos hecho nada más después de la Cantata. Hemos hecho muchas cosas pero la Cantata ha quedado y no tenemos por qué renunciar por un imperativo de que "somos la renovación..." Esas son angustias que el Quilapayún no tiene. Lo que hace grande a este grupo es su historia.
Quilapayun con Joan Jara en Australia, 1975
Esta experiencia de recuperar la obra de Víctor Jara ¿puede ser un paso previo para hacer algo mayor en ese sentido con la vasta discografía del grupo? Puede ser. Tenemos ganas de hacer una cosa grande con los Inti pronto y es probable que ahí aparezcan nuevas cosas de otros años que han sido importante para ambos. A diferencia de otros grupos, nosotros tenemos una historia, eso es muy bonito, muy emotivo y gratificante para nosotros mismos. No es una cosa de la que tengamos que salir escondiéndonos o arrancando, al revés, tenemos una historia de la que estamos orgullosos aunque tampoco nos sentimos los reyes del universo ni caemos en la locura, pero con todos los límites que ha tenido este grupo hemos hecho una historia y hay canciones muy rescatables . Seguimos teniendo un discurso y muchas ideas. Por ejemplo, el disco nuevo tiene 14 temas nuevos, que es mucho, y ya tenemos dos más para el siguiente. O sea, cuando nos ponemos a trabajar se pone todo en función y empiezan a aparecer las ideas y sale el disco que tiene que aparecer, cada vez.
¿El disco se llamará Solistas
definitivamente?
La luz negra ya no está, entonces...
¿Cómo prepararon este disco?, ¿tenían
la idea lista o fueron apareciendo las canciones?
Además nacen canciones como la situación de los padres que nos hace responder con El Padre Eterno. Está la canción que es como una reflexión, que hizo el Hugo... El homenaje a Willy, se juntan esas cosas y de repente tenemos un disco. Ahora tenemos que aprovechar todas las posibilidades que tenemos, que son fantásticas. Imagínate tener al Sebastián , que es una especie de "viejo habanero" que tiene toda esa cosa que nunca tuvimos. Siempre tratamos de hacer música cubana pero nunca con ese carácter absolutamente auténtico que nos da el Sebastián. Tenemos recursos también con el Ismael, que es un gran compositor. El "Huaso" Carrasco qué decir, es un tremendo músico.
¿Cómo nace el contacto con él?
Además que con la experiencia que tiene con jóvenes les acerca más músicos también. Claro, entre el Huaso y el Farsán podríamos hacer una universidad de la Nueva Canción. En realidad estamos viviendo un período muy bonito, muy positivo, todo nos respalda en este momento. El trabajo con Caco Espinoza (Ocenart) ha sido muy bueno, todas las experiencias han sido exitosas, con Warner también hay muy buenas relaciones, o sea que estamos viviendo una época de tranquilidad y proyectándonos todavía. Piensa que yo cumpliré 70 años el próximo año, o sea somos bien viejos. Carlitos también, así que la Rumba de los Viejos que viene en el próximo disco tiene su razón. Pero por suerte está todo funcionando bien, podría decirte que estamos en paz.
* Esta conversación fue la base para una nota que por estos días debería salir en el Diario La Hora. Como la limitante de espacio en ese medio es brutal transcribo completas las declaraciones de Eduardo Carrasco para compartirlas con los amigos de www.quilapayun.com
MANUEL VILCHES PARODI Colectivo Unitario Americanto Autónomo (CUAA)
El Natre, Acción Cultural 10 de Agosto de 2009
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