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LA PREVIA DE OLMUE
Texto y Fotos por MANUEL VILCHES * |
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Pasado el mediodía llegó el primer Quilapayún a Olmué. Era Ismael Oddó, quien venía de los Carnavales Culturales de Valparaiso y esperaba el arribo del resto desde Santiago. La prueba de sonido era a la 1 de la tarde pero ya se sabía que no se cumpliría la hora porque recién terminaba la preparación de los competidores y quedaba la prueba de Los Trukeros y el trío de Manuel García, Nano Stern y Camila Moreno, la misma que encendió el Patagual con su alusión a Sebastián Piñera y que a las dos de la mañana compartía amistosamente varios minutos en el camarín de los Quila. Según comentaba Oddó el grupo se reuniría en el hostal y esperarían la seña para llegar con sus cosas al escenario.
Aparecieron finalmente cerca de las 15 horas. Mientras se instalaban los cables y micrófonos y los muchachos de Ventiscka ayudaban con la afinación de los instrumentos y la puesta en escena, los integrantes del Quilapayún miraban el escenario, saludaban a la gente del canal y hacían algunos comentarios al voleo.
Fernando Carrasco, por ejemplo, se veía optimista pese a que, como siempre, no habían podido hacer ensayos del grupo en pleno (se integraron desde Francia Carlos Quezada y Hernán Gómez). “El problema es que hay que rearmar el trabajo y a veces pasas a hacer otros instrumentos e incluso otras voces dentro de la misma canción” decía sonriente, acostumbrado a los desafíos.
Carlos Quezada mira el escenario con toda serenidad y pregunta intempestivamente “¿cómo nos irán a recibir”, pensando quizás en el conocido apego al mundo huaso del público del Festival, en el conservadurismo político de los mismos o incluso en que la transmisión del certamen la hace el canal del nuevo Presidente. Le comento que la gente suele ser respetuosa y que ayer la presentación de los temas de Violeta Parra recibió muchos aplausos. “Es que hay que ser criminal para pifiar a Violeta Parra”, sentencia tajante pero amablemente.
Hernán Gómez, en tanto, se pone a mirar hacia las graderías y hace comparaciones con el lugar en que estuvo en 1997 (es el único de los que cantó anoche que también estuvo esa vez). “Está todo muy cambiado, esas galerías gigantes no existían y todo llegaba hasta esa parte de madera” dice apuntando, como una muestra de cómo ha tomado vuelo el certamen, que en aquel entonces también transmitía Chilevisión pero con otro presupuesto y otra sintonía.
Como siempre el que más habla es Eduardo Carrasco. El director mira cómo se prepara todo mientras comenta que el DVD de homenaje a Víctor Jara está prácticamente listo, ya que sólo falta hacer unos últimos ajustes al sonido. El trabajo, realizado por un equipo de ARTV, aún no se sabe cómo se comercializará y dice que sólo incluirá las canciones de la primera parte de la actuación en el Teatro Teletón.
Carrasco también revive la conversación que tuvo con otros músicos como Jorge Coulon, Ángel Parra, Benjamín Mackenna, Paz Undurraga y Gloria Simonetti para una nota del Wikén, suplemento de espectáculos de El Mercurio. Dice que se sintió un poco incómodo porque al parecer nadie fue avisado de la intención de juntarlos a todos y que, además, “se trató de ponernos como una gran cosa conjunta pero eso no fue así. Nosotros y los Inti Illimani no teníamos nada que ver con el ambiente en que estaban ellos. Los Cuatro Cuartos, por ejemplo, cantaban en el Casino de Viña y nosotros jamás fuimos invitados a un lugar así. El Ángel (Parra) sí era amigo de ellos, sobre todo de las Cuatro Brujas, porque trabajó con ellas en la época del Neofolklore, pero nosotros somos posteriores a ese movimiento. Yo no tengo ningún problema en sentarme a conversar con esa gente pero hubiera sido mejor haber sido puesto en aviso”, dice.
Termina la preparación de los instrumentos y parte la prueba de sonido en sí. Tantos instrumentos y tantos músicos no ayudan a optimizar el tiempo y sólo alcanzan a hacer dos temas completos como práctica: “Dónde está la qué quiero” y “Resistencia”, con Jimmy Fernández. En el primero hay problemas para echar a andar bien el piano. Como el instrumento es de los Ventiscka Ismael Oddó llama cada cierto rato a Richard Beltrán para que ayude a ponerlo en marcha. En algún momento la cosa toma más tiempo de lo pensado y se hace una pequeña asamblea de los Quilapayún alrededor del piano para ver cómo Beltrán le saca el sonido necesario.
La prueba avanza pero el tiempo se hace corto y los resultados no son de satisfacción absoluta. Como siempre hay divergencias en la mezcla de los instrumentos para los monitores (los parlantes que tienen los músicos para escucharse) y mientras uno quiere que le suban al piano otro dice que está “horriblemente fuerte”. Para peor cuando avanza “Dónde está la que quiero” y le toca cantar a Gómez no se escucha sonido alguno. Parecía que se había quedado mudo pero por suerte era sólo la batería del micrófono. El otro tema avanza sin contratiempos y sólo se detienen para definir quién hará la seña para echar a andar las bases electrónicas que acompañan la interpretación de Fernández.
Como todo el fin de semana
el director de Chilevisión, Francisco Vargas, está apurado. Hace señas
para cortar el ensayo. El grupo quería probar con La Batea para ver el
sonido de las percusiones pero deciden no hacerlo. La suerte está echada
y se van de vuelta a la hostería, seguramente sin pensar que ese ensayo
incompleto en cuanto al sonido efectivamente se notaría durante la
presentación pero que la contundencia del espectáculo y la euforia del
público sería una cosa anecdótica al lado del exitoso paso de Quilapayún
por Olmué.
* Periodista y poco más que eso.
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