JULIO NUMHAUSER

 

Integrante fundador, fue quien bautizo al conjunto. Alcanzó a tener una breve permanencia de casi dos años, en los que ayudó en las primeras actuaciones y los montajes de los temas iniciales. Convenció a Angel Parra de que asumiera la dirección del grupo en un comienzo. Tras su salida, en 1967, comenzó una larga historia musical con diversos conjuntos en los que siempre fue el compositor principal, como Amerindios, Somos o trabajos solistas con amigos como Mario Salazar, Oscar Salazar, Francisco Ibarra y su hijo Maciel. Durante la Unidad Popular cumplió labores de producción en el sello IRT, donde fue responsable del lanzamiento discográfico de grupos como Los Jaivas.

Entre las canciones más significativas de su carrera solista están “Los colihues”, “El barco de papel”, “Alejado de ti pero contigo”, “Con todo el amor” y “Todo cambia”, composición que fuera grabada por Mercedes Sosa y que se convirtiera en un himno del continente entero. Una mínima parte de su producción grabada a partir de los ’70 en Chile y Suecia, la tierra que lo acogió en el exilio, quedó registrada en “Antología” CD de Warner Music. Actualmente se desempeña como agregado cultural de la embajada chilena en Suecia.

 

 

 

JULIO CARRASCO PIRARD

 

Hermano de Eduardo, fue uno de los fundadores del grupo y permaneció hasta después de la grabación del disco Por Vietnam. Vivió la primera etapa del conjunto como fortuito intérprete de charango (al cual terminaría dominando). Su voz quedó grabada en dúos como los de “Peoncito del mandiocal” o la “Zamba del riego”, además de la versión original de “Duerme negrito” (no incluida en la discografía oficial). Militante del MIR, dejó el grupo en 1968 cuando Eduardo y el resto del conjunto inició su acercamiento al PC.

 

VICTOR JARA

 

Víctor Jara Martínez es un icono dentro la Nueva Canción Chilena, quizás el artista más completo que ha tenido Chile en el terreno del arte popular. Es precisamente esa característica la que determina el poderoso influjo sobre Quilapayún. Toma contacto con el conjunto, cuando éste participa en el Primer Festival del Folklore de Viña del Mar. Ahí Víctor se hace cargo de la dirección musical y artística del conjunto. Este trabajo traería consigo normas precisas de disciplina y despliegue escénico, que hasta hoy están presentes en el conjunto.

Víctor los presentaría al sello Odeón, casa disquera con la cual Quilapayún editara 5 trabajos entre 1967 y 1973. A raíz de las constantes deserciones de integrantes en su primera etapa, Víctor Jara termina participando activamente en las grabaciones del conjunto, y su voz se escucha nítida en los primeros trabajos del grupo. También compone temas para el conjunto, entre los cuales se pueden encontrar "Somos pájaros libres", "Gira, gira, girasol" y “El soldado”.

Además, algunos de sus temas solistas pasan a formar parte habitual del repertorio del conjunto, siendo ya clásicas las versiones de "Te Recuerdo Amanda" y "Plegaria a un Labrador".

A partir de 1969, Víctor Jara y Quilapayún (luego de ganar el primer festival de la Nueva Canción Chilena) emprenden rumbos independientes, pero manteniendo un lazo afectivo muy grande, que se inmortaliza a partir del 15 de septiembre de 1973, cuando el cantor fue asesinado en el Estadio Chile, que hoy lleva su nombre. Este lazo se verá reflejado en el tema que Eduardo Carrasco le dedicara en el disco “Umbral”.

 

"Toma mi voz entonces
hagamos con tu sangre
venganza y poesía
vistámonos de patria
callémonos cantando
canciones de victoria"

 

El sitio oficial de Víctor Jara es www.fundacionvictorjara.cl

 

 

GUILLERMO "WILLY" ODDO

 

Músico e ingeniero. Antes de estudiar en la UTE, donde es entusiasta partícipe de las peñas y actividades culturales, pasa algunos años en la Escuela Naval, donde demuestra sus aptitudes para el fútbol. Se integra al Quilapayún en 1967 para reemplazar a Julio Numhauser y pasa a convertirse en uno de los personajes más importantes y queridos del conjunto. Destaca de inmediato por su voz que sería solista en infinidad de temas como “Canto a la pampa”, “Soy obrero pampino” de la “Cantata Santa María”, “La carta”, “Pido castigo”, “Re–volver”, “Lunita de lejos” y muchas otras. Tocaba guitarra, vientos y percusiones y era uno de los puntales en escena del conjunto. Participó muy esporádicamente en la composición de temas, donde destacan “El plan leopardo” y “General Prats, usted tenía razón”. Además, en el grupo era el encargado junto a Rodolfo Parada de estructurar los programas de cada recital y de llevar una minuciosa bitácora de las giras de la agrupación.

Fue amante fervoroso de la música argentina (especialmente de los tangos y las zambas) y admiraba preferentemente al grupo Los Fronterizos, al que tuvo oportunidad de conocer en el exilio y pudo actuar con César Isella, el destacado ex integrante de este grupo y compositor de la “Canción con todos”.

Paralelo a su carrera con el conjunto, comenzó a vincularse al mundo de la gestión cultural y por ello decide abandonar el Quilapayún, en 1987, cuando parte a Argentina para trabajar a dicho país y estar más cerca de Chile para el retorno. Una vez levantado el exilio vuelve a Chile y, con la llegada de la democracia, asume como encargado de cultura de la Municipalidad de Santiago, donde trabajaba hasta que el 7 de noviembre de 1991, fecha en que es asesinado en un incidente nocturno. Sus compañeros le dedicaron el disco “Latitudes” con las siguientes palabras:

 

“Dedicamos este trabajo a nuestro amigo y compañero de canto Willy Oddó, miembro de Quilapayún de 1967 a 1987. Nuestra emoción para el propagador de la libertad y la alegría, para el artista carismático y emotivo, para el compañero esencial de tantos años de exilio. Willy seguirá siempre en nuestras canciones, rechazando el momento de la ausencia definitiva”.

Quilapayún, París, febrero de 1992

 

El día 9 de Noviembre de 2002, con motivo de cumplirse 11 años de la muerte del Willy, se realizó un acto en el Cementerio General de Santiago donde concurrieron varios músicos y amigos.

 

 

PATRICIO CASTILLO MORALES

 

Guitarrista y compositor. Mientras cursa la carrera de filosofía, conoce a Eduardo Carrasco quien lo integra al conjunto. Su calidad como instrumentista le permite tomar cierto liderazgo entre sus pares del grupo y, aunque ya tocaba quena, queda a cargo de la guitarra principal. Su permanencia en Quilapayún, con algunas interrupciones, dura hasta 1971, dejando el conjunto mientras realizaban una extensa gira internacional. En dicho período logra grabar importantes trabajos, destacándose su voz solista en el clásico tema "La Muralla". Entre los aportes de composición se destacan los instrumentales "Gringa" y "Ñancahuazú".

En el grupo conoce de cerca de Víctor Jara, con quien comienza a trabajar de manera constante una vez que deja el conjunto: le ayuda en los arreglos de las canciones, como por ejemplo “Manifiesto”. En los años del gobierno de Allende participa en el grupo “Amerindios” (fundado por otro ex Quilapayún, Julio Numhauser). Paralelamente y en especial luego del asesinato de Víctor, comienza una larga relación con Isabel Parra, con quien graba en muchos LPs y actúa en diversas partes del mundo. Además, desarrolla una intermitente carrera solista, que queda registrada en discos como “La primavera muerta en el tejado” y "Provinces".

En los ’80, colabora esporádicamente con los Jaivas y con Tita Parra.

Castillo retorna a Quilapayún en 1992, en reemplazo de Ricardo Venegas, por lo que se hace cargo del bajo eléctrico y de los dúos de quena con Hugo Lagos. Paralelamente al grupo y precisamente con Lagos.

Al estallar la crisis en el conjunto, permanece junto a Parada, por lo que al perder éste la propiedad de la marca, Castillo se ve obligado a retomar su carrera solista a partir de 2008, tocando en España y Chile.

 

 

RODOLFO PARADA LILLO

 

Músico, compositor e ingeniero. Después de una corta carrera solista, en la que alcanza a participar en el disco “Por la CUT” (con acompañamiento de Inti Illimani), se integra a Quilapayún en 1968, con lo que el grupo concretó el sexteto clásico que grabó posteriormente la Cantata Santa María. Participante de las peñas de la UTE, era activo integrante del Centro de Alumnos de su carrera, actividad que mantuvo aun después de integrarse al Quilapayún.
Mientras el grupo estaba en el peak de popularidad en la época del gobierno de Allende, decide bajar su recarga de actividad para poder estudiar economía, pero la gira previa el golpe que los deja en Francia lo obliga a retomar el grupo al 100%. Su faceta de compositor asoma ya antes del golpe (en “Quilapayún 5” compone “Ausencia” a medias con Eduardo Carrasco) y se acentúa en el exilio con temas como "Susurro", "El paso del Ñandú", “El árbol de los libres” y "La primavera", entre otros (las dos últimas son composiciones a partir de poemas de Pablo Neruda y Rafael Alberti, respectivamente).

Apenas llegado asume una de las principales voces solistas del grupo (“Dicen que la patria es…”, “Por qué los pobres no tienen”, “Plegaria a un labrador”, la primera versión de "Vamos Mujer", etc.), pero después del exilio su registro cambia y toma voces más bajas ("Ronda del Ausente", “Luz negra”, “Complainte de Neruda”, entre otros).

Después del alejamiento de Eduardo Carrasco en 1989, Parada se hace cargo de la dirección artística del conjunto y se vuelve su principal compositor, específicamente en lo que a textos se refiere. De este período nacen temas como “Otro tiempo”, “Creer es ver”, “Latináfrica”, “Allende”, “Alharaca” (estas dos últimas con música de Patricio Wang) y “El hombre de hoy” (con música de Gustavo Becerra) entre otras.

En el país galo saca un doctorado en Antropología e ingresa a trabajar al Ministerio de la Cultura francés, lo que motiva que la actividad del grupo practicamente se vuelva nula durante los noventa.

Durante los años 90, Rodolfo Parada registra la marca Quilapayún a su nombre lo que sumado a cuestionados manejos administrativos significa el alejamiento de practicamente la totalidad de los integrantes históricos, siendo reemplazados por músicos ocasionales.

En 2008, finalmente se le impide a Parada y sus músicos seguir presentandose como Quilapayún, por lo que sus esporádicas presentaciones se realizan bajo el nombre de "LiberCanto" o "Canto Libre".

 

 

PATRICIO WANG TAPIA

 

Músico y compositor. Egresado del Conservatorio Nacional de Chile, integra la primera formación del Barroco Andino, grupo que graba su versión de “Eleanor Rigby” que después sería parte del repertorio de Quilapayún. Posteriormente viaja a Holanda donde sigue sus estudios en el Conservatorio Real de La Haya. Ahí integra el grupo Amankay, formado entre músicos latinoamericanos y del continente (entre otros, estaban Winanda van Vliet, de Winanda del Sur, y Renato Freyggang, que después pasaría a Inti Illimani). Este grupo interpreta la primera versión de “El Gavilán”, arreglo de Wang para el tema de Violeta Parra que Quilapayún incluirá en el disco de 1982 “La revolution et les etoiles".
Paralelo a su ingreso al conjunto, en Holanda integró las agrupaciones Banda del Sur, Winanda del Sur y Loos (grupo de música contemporánea), entre otras..
Su llegada significa una reinvención musical, tal como lo señala Eduardo Carrasco en su libro, y su marca queda inmortalizada en temas simbólicos del grupo como “Es el colmo que no dejen entrar a la Chabela”, “Oficio de tinieblas por Galileo Galilei” y la obra “Dialecto de pájaros” que aún está inédita pero que algunos fragmentos han sido grabados en “Survarío” y “Latitudes”. Además, es el responsable de la incorporación del piano, vital en la conformación sonora del Quilapayún en los últimos veinte años.
Su voz es solista en canciones como “Creer es ver” y “Alharaca”. Desde la partida de Eduardo Carrasco en 1989 asume la dirección musical del conjunto liderado por Rodolfo Parada.

Paralelamente a su trabajo en Quilapayún, Wang compone música para películas, danza y teatro, algunos de estos trabajos figuran en el CD “Music for films” de 1990.

A partir del conflicto por la marca Quilapayún, Wang permanece junto a Parada, aunque manteniendo como principal labor sus trabajos personales y colaboraciones con Winanda van Vliet, por lo que tras la disolución del conjunto de Parada ha retomado con mayor fuerza su trabajo en Holanda.